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miércoles, 24 de mayo de 2023

“Chocky”, de John Wyndham

 

Portada de “Chocky” de John Wyndham

En los últimos años Runas ha estado reeditando las novelas más importantes de John Wyndham, quedaría pendiente Los cuclillos de Midwich (1957) y habrá que ver si la editorial se atreve con algunas menos conocidas, como las que se publicaron tras su muerte o con alguno de sus libros de relatos. Wyndham es uno de los pocos autores clásicos, con obras maestras como El día de los trífidos (1951) o Las crisálidas(1955), que se sigue reeditando en nuestro país.

Chocky (1968) fue la última novela publicada por Wyndham en vida. Se trata de una novela corta de 150 páginas de una factura muy clásica que, sin ofrecer grandes sorpresas, se lee con agrado. En estos tiempos en las que las historias se estiran, se ramifican en múltiples tramas y en las que cada uno de los personajes que aparecen ha tenido una vida fascinante que merece ser contada, aprecio más que nunca que un autor se ciña a lo que nos quiere contar. Lo demás, si es tan relevante, puede guardárselo para una próxima novela.

El argumento de Chocky es de lo más simple. Mathew, un muchacho inglés de los años sesenta, que hasta entonces había tenido un comportamiento completamente normal empieza actuar de una manera extraña. Todo podría deberse a la tardía aparición de un amigo invisible. Los padres adoptivos del chico ya pasaron por una experiencia similar con otra hija más pequeña.  Sin embargo en esta ocasión resulta ser mucho más desconcertante debido a las preguntas que Mathew les plantea, que nos son las propias de un niño de su edad. La preocupación por la salud mental de Mathew se acrecienta con el paso de los días y con lo que les cuentan los profesores. No saben cómo actuar, si negar la existencia de Chocky, que es el nombre con el que el niño se refiere a esa voz interior, o si lo mejor sería hacerle creer a su hijo que aceptan que es alguien real y no imaginario. Lo que más quiere un padre o una madre es que su hijo crezca sano física y mentalmente y esa angustia, ese miedo a que a algo le pase queda perfectamente plasmado en el libro. Surgen nuevas y alarmantes explicaciones para el comportamiento del niño y poco a poco la tensión del relato va a más.

El problema de la novela es que casi desde el principio se sabe cuál es el origen de Chocky. Hay viajes que merecen la pena por el destino al que nos conducen y otros que se disfrutan por el camino que debemos recorrer para llegar hasta ahí. Esto último es lo que sucede al leer Chocky. Me quedo con ese ambiente tan inglés, con algunas de la convenciones puestas en cuestión desde la perspectiva de alguien que no forma parte de nuestro mundo y con el ajustado manejo de la intriga que hace Wyndham.

viernes, 26 de febrero de 2016

"El Kraken despierta" de John Wyndham

Portada de "El Kraken despierta" de John Wyndham Las expectativas cuando se lee una novela del autor de El día de los trífidos son siempre muy altas, algo quizás injusto para el autor puesto que no se puede escribir siempre una obra maestra. Que quede claro que El Kraken despierta, publicada anteriormente bajo el título de Kraken acecha, no es desde luego El día de los trífidos ni Los cuclillos de Midwich, ni tampoco Las crisálidas, obras que constituyen grandes clásicos de la ciencia-ficción.
 
Wyndham narra con gran verosimilitud y minuciosidad periodística el ataque que sufre la Tierra de unas criaturas llegadas del espacio. No se trata de la típica invasión contada en muchos otros libros de la época, la originalidad de Wyndham reside en que los alienígenas se refugian en el fondo de mar y que desde allí comienzan la batalla. Da la impresión de que el autor hubiera vivido en su propia carne alguna de las catástrofes que suceden en sus libros por la precisión y realismo con que las cuenta. Después de más de medio siglo desde su publicación las reacciones de los gobernantes, de los poderes económicos y de la población ante estos desastres son enormemente creíbles.
 
La obra fue escrita en 1953 y aunque se trate de ciencia-ficción tengo la sensación de leer una novela de época al reencontrarme con personajes conocidos de viejas películas de Hollywood. Los diálogos que mantienen la pareja protagonista me recuerdan, por su humor e ingenio a los duelos dialécticos de Katharine Hepburn y Spencer Tracy en películas como "La costilla de Adán", etc. No recuerdo que en otros libros Wyndham hiciera gala de su humor británico. El telón de fondo de la guerra fría y el temor atávico al comunismo no dejan lugar a dudas de que Wyndham es un escritor occidental de su tiempo. En cualquier caso, hay que ponerse en situación cuando se leen obras escritas hace tantos años.
 
Lo que hace que el libro no brille como los que he mencionado al principio de esta entrada es la forma en que está contado. La pareja protagonista está formada por periodistas y muchos de los hechos que suceden les son referidos por otros compañeros de profesión o los escuchan por la radio, esto provoca que la historia sea menos intensa y que en ocasiones se haga más pesada. Sin embargo, cuando los acontecimientos son vividos por los propios protagonistas Wyndham demuestra su buen pulso como narrador y nos recuerda al autor de El día de los trífidos.
 
La novela se acaba cuando llega lo mejor y tras terminarla me queda la sensación de que podría haber conseguido una obra más redonda si el autor se hubiera centrado más en los últimos acontecimientos que narra cuando la catástrofe es evidente. En cualquier caso las imágenes de Londres sumergida por las aguas perdurarán algún tiempo en mi mente.