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Universo de pocos

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martes, 21 de septiembre de 2021

“La anomalía” de Hervé Le Tellier

Portada de "La anomalía” de Hervé Le TellierOcurre a veces, con más frecuencia de la que quisiéramos, que la historia anunciada en la contraportada del libro resulta mucho más fascinante que la novela que luego terminamos por leer. Basta con echar, por ejemplo, un vistazo al dorso del último libro de Hervé Le Tellier, titulado La anomalía, y leer lo siguiente para que nuestra mente eche a volar imparable hasta más allá del sistema solar: 

«El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de Paris aterrizan en Nueva York después de atravesar una tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y la misma tripulación, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y científica sin procedentes en la que cada uno de los pasajeros podría encontrarse cara a cara con una versión distinta de sí mismo».

No se puede negar que la premisa resulta irresistible, más aún para alguien como yo a quien le gusta el género fantástico. Debo admitir que todo esto que se dice acaba en efecto por suceder: la contraportada no miente. El problema es que no sucede hasta bien avanzado el libro, por lo que la sinopsis, un incitante anzuelo lanzado por la editorial para atraer compradores, supone un enorme y desconsiderado «spoiler» para el lector. Por otro lado el susodicho texto crea unas expectativas que son imposibles de cumplir.

Y es que con lo primero con lo que uno se topa al leer La anomalía es con una serie de personajes variopintos a los que no queda más remedio que conocer en capítulos sucesivos cuando lo que yo querría es que me arrojaran de lleno en la trama que se me había prometido. Es verdad que el primer personaje que conocemos, un tal Blake, asesino a sueldo digno de un thriller de John Katzenbach, no es precisamente el individuo que uno espera encontrarse en una novela premiada con el Goncourt. Incluso el personaje que le sigue en el segundo capítulo, Victor Miesel, un escritor bien considerado por la crítica pero ignorado por el público no deja de tener su atractivo. Pero la imaginación es como la hojarasca en un día de calor y basta una mínima chispa para prenderla. En nuestra mente el fuego se inició en cuanto leímos la dichosa contraportada y no va ser fácil de aplacar.

El resto de protagonistas de esta novela coral no dejan lugar a dudas de que la novela pertenece a su época, de manera que además de la trillada pareja de hombre maduro y mujer  joven teniendo un romance nos encontraremos con los nuevos tópicos de la ficción moderna: un pedófilo del que no sospecha ni su mujer, un cantante que decide salir del armario y una mujer negra abogada y empoderada. La novela a pesar de todo resulta entretenida, está bien escrita y Le Tellier sabe darle un final apañado que me ha recordado a Cita con Rama de Arthur C. Clarke, novela con la que por otra parte nada tiene que ver. La historia cobra interés sobre todo a partir del momento en que acontece la anunciada anomalía. Los personajes deben enfrentarse a algo inexplicable, a unos hechos que les cambiará la vida pero de alguna manera, y como nos ha sucedido a todos en esta pandemia que se ha vuelto endémica, acaban por amoldarse a la nueva situación.

La anomalía es en ocasiones un bestseller sofisticado y ameno pero en otras parece un divertimiento concebido por el autor para su propio placer. Se trata de un libro que tiene un poco de todo, desde trama policiaca pasando por ciencia ficción hasta melodrama y humor. Las referencias metaliterarias y las reflexiones sobre la identidad que la narración despierta en el lector todo ello aderezado con un buen puñado de ironía hacen que su lectura resulte razonablemente grata y la elevan por encima de productos similares.  De todos modos debo decir que muchas de las explicaciones y especulaciones que se manejan en la novela no pillarán desprevenidos a los aficionados a la ciencia ficción. El mayor problema del libro estriba en tener una contraportada que destripa de manera inmisericorde la trama. Mi consejo es no leerla pero si ya lo has hecho, lo mejor sería dejar pasar un tiempo hasta que el argumento se difumine en la memoria.

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