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martes, 24 de marzo de 2026

“El Vado de los Zorros ”, de Anna Starobinets

Portada de “El vado de los Zorros ”, de Anna Starobinets

Después de años sin saber nada de Anna Starobinets, esperaba con muchas ganas su nuevo libro con el que regresaba a la fantasía adulta. Su última novela, Tienes que mirar, data de 2021 y es de carácter autobiográfico por lo que desde La glándula de Ícaro, en 2013, no  había vuelto a publicar una novela para adultos de género fantástico. En ese largo período de tiempo, marcado por grandes cambios en su vida y en el que se ha visto obligada a huir de su Rusia natal, ha publicado, no obstante, varios libros infantiles.

El Vado de los Zorros es un libro muy diferente a lo que me esperaba. Me ha descubierto una Starobinets distinta a la que conocí hace años a través de los libros de relatos, esa que con sus perturbadoras pesadillas contemporáneas me removía las entrañas. Por de pronto, se trata de una novela mucho más gruesa que las que había publicado hasta ahora, más sorprendente si cabe, en una autora que había destacado sobre todo en el relato corto. Lo peor que se puede hacer al empezar un libro es leerlo con una idea preconcebida. Si además se trata de una autora a la que se admira profundamente y la historia transcurre por senderos imprevistos, lo normal es que uno  acabe por decepcionarse. Algo así me ha sucedido en los primeros capítulos, sin embargo, he seguido adelante, confundido a veces, irritado otras, con la esperanza de reencontrarme con la autora que yo recordaba. Poco a poco, sin darme cuenta, he comenzado a disfrutar de esta intrincada fantasía que a ratos me ha recordado a esas viejas películas de aventuras, esos seriales a los que homenajeó Spielberg en Indiana Jones. Starobinets reúne lo más tópico del género en su novela, lo hace sin avergonzarse, con frescura y total desparpajo. Exprime estos clichés y los retuerce hasta extraer lo mejor, el resultado final es un relato original imposible de dejar.

Empecemos por los villanos. Obviamente son unos completos desalmados, unos tipos que no se detienen ante nada ni nadie con tal de conseguir sus objetivos. Entre todos ellos destaca un nazi versado en mitos ancestrales, y un mentalista capaz de entrar en los sueños ajenos y de hacerse obedecer únicamente con su voz, pero además podemos encontrar científicos que experimentan con humanos, bandidos y agentes rusos. Lo típico, vamos. Lo que mueve a todos estos villanos tampoco es especialmente original, resulta ser lo de siempre, la búsqueda de la inmortalidad y el poder absoluto.

En este tipo de aventuras los episodios terminan siempre con el héroe al borde de la muerte o incluso presuntamente muerto, o en su lugar con eso que los anglosajones llaman «cliffhanger», un gancho para obligarnos a seguir leyendo. Starobinets lo hace sin disimulos, pero  lo hace muy bien, de manera que los capítulos terminan siempre dejándonos perplejos y con ganas de averiguar cómo arreglará la autora el desaguisado.

La acción acostumbra a desarrollarse en escenarios exóticos. La novela transcurre prácticamente en el mismo lugar, en una población pérdida en Manchuria, entre China y Rusia, llamada el Vado de los Zorros. Al ubicarla en este escenario, la autora tiene a su disposición un tesoro de una riqueza enorme. Mitología china, rusa e incluso japonesa se entrecruzan con tradiciones milenarias de estas culturas. Por la novela transitan magos, mujeres zorros, hombres lobo, guerreros de terracota, junto a elementos de la ficción moderna como nazis, hipnotizadores, agentes secretos o cobayas humanas.

La historia arranca con un hombre, Maxim Cronin, que intenta escapar del gulag en el que se encuentra preso. No sabemos por qué ni cómo ha llegado hasta allí, él tampoco. Lo poco que recuerda es que ha trabajado en el circo como lanzador de cuchillos y que su esposa ha desaparecido. En su mente late una única idea, encontrarla. En paralelo, un individuo con unas capacidades que se salen de lo común va en su busca, así lo que comienza siendo un relato sencillo de persecución, se va complicando cada vez más. La novela está llena de giros inesperados y de personajes con mucho que ocultar.

El gran mérito de Starobinets es haber logrado dar sentido a todo este raudal de tramas, de personajes y de tópicos. Lo normal hubiera sido que todo este exceso, esta sobreabundancia de tradiciones y de personajes insólitos, se le fuera de las manos; no es el caso, la autora no pierde las riendas del relato en ningún momento y además logra finalizarlo de una manera que a mí me ha parecido brillante.

El origen de El Vado de los Zorros fue una serie para televisión que nunca se llegó a rodar y que Starobinets escribió junto a su marido Alexander Garros, ya fallecido. Esto se nota en el carácter episódico de la novela. Lo que diferencia El Vado de los Zorros de este tipo de ficción es su calidad literaria. En estos años la escritora rusa ha pulido su estilo, su escritura se ha vuelto más compleja sin que la lectura pierda fluidez. Algo que me ha llamado la atención es la manera en la que afronta las escenas de acción. Lo hace sin detenerse demasiado en ellas, como si no le interesaran demasiado, con ligereza y al mismo tiempo de una manera elegante.

Mientras escribía esta reseña, me he dado cuenta de que El Vado de los Zorros discurre muchas veces entre fronteras, en esa zona intermedia que no pertenece ni a uno ni otro. Estas fronteras son  físicas —la acción transcurre entre China y Rusia—, temporales —sucede al final de la segunda guerra mundial— y morales —los personajes caminan por la cuerda floja entre el bien y el mal—. Es también una novela que se mueve entre diversos géneros: el de aventuras, el fantástico y el terror sin que se le pueda adscribir a ninguno de ellos en particular.

Se trata, en definitiva, de una novela muy recomendable, excelentemente escrita y que a pesar de su extensión, se hace corta.

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