Blog ciencia-ficción

Nada de fantaciencia, ni de literatura especulativa, ni de ficción científica, ni tampoco de literatura futurista. Sólo ciencia ficción.

Universo de pocos

Universo de pocos

jueves, 15 de octubre de 2015

El peso de la experiencia

Portada de "El peso del corazón" de Rosa Montero Siempre es de agradecer que una autora tan conocida y respetada como Rosa Montero se atreva con la ciencia-ficción. No me imagino ni por asomo a Javier Marías o a Antonio Muñoz Molina haciendo lo mismo. Cabe destacar el desparpajo y la seguridad con los que la escritora madrileña escribe sobre androides, ascensores espaciales, teleportación o mutantes y es que parece haber disfrutado de lo lindo escribiendo El Peso del corazón. La novela se lee de un tirón, posee una trama policiaca con mucha acción, personajes con cierto interés, pero le falta reflexión. Es un poco como una película de Hollywood llena de fuegos de artificio, un Macguffin (en este caso un diamante), un poco de amor, un poco de ambientación post-apocalíptica y con la consabida mascota para dotarla de humor y de ternura. Eso sí en Hollywood eliminarían bastante sexo.

Rosa Montero tiene oficio y eso se nota, sobre todo para alguien como yo que está acostumbrado a leer dudosas traducciones. Sus frases están bien construidas y muchas de ellas son brillantes, conoce la lengua que maneja a la perfección y cuando quiere sabe hacerte vibrar o conmoverte. Aún y todo algo falla. No sé si se debe a que la trama es algo simplona, o a que los personajes no me interesan demasiado, lo cierto es que no logra cautivarme hasta el punto de no poder parar de leer. Tengo la impresión de que le falta originalidad, es como si algunas partes que componen la novela ya las hubiéramos visto antes en una película o en otro libro. Y eso que en el libro se tratan temas importantes como la memoria y la personalidad o de lo efímera que es la vida. Lo que ocurre es que repetir no es lo mismo que profundizar.

Me ha llamado también la atención los nombres dados a sus personajes, empezando por el de la protagonista: Bruna Husky, digno de un videojuego, pasando por Marlagorka y Berrocalino por mencionar algunos. Estos últimos darían para un sainete.

En resumen una novela para pasar un rato entretenido, confío en que la autora siga haciendo incursiones en la ciencia-ficción y que la experiencia adquirida le permita crear una obra más relevante.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Un nido bien hecho

Nido de pesadillas de Lisa TuttleSí, lo sé, los relatos contenidos en Nido de pesadillas de Lisa Tuttle no son de ciencia-ficción. Lo sé pero no he podido evitar incluirlos en esta página, además el panorama actual del género en España no da para mucho. Así que a pesar de lo que dice la cabecera de este blog he incluido una reseña de un libro que no pertenece a la ciencia-ficción.
 
Muy bien escritas, las historias que componen el libro pertenecen claramente al género de terror. Tuttle sabe muy bien infundir desde el inicio el desasosiego, la angustia, la sensación de que algo terrible puede ocurrir en cualquier momento, lo hace sin excederse con los adjetivos, sin escenas sangrientas, sin efectismos, poco a poco, con mucha paciencia, creando el clima adecuado para luego al final darnos el zarpazo final con el que sobrecogernos o revolver nuestra conciencia. Los recursos de los que se vale la autora son los habituales en este tipo de relatos: casas misteriosas, objetos antiguos, leyendas regionales, lo que pasa es que Tuttle los utiliza con maestría combinándolos hábilmente con historias cotidianas. En casi todos los relatos hay un trasfondo sentimental: un problema matrimonial, un conflicto entre madres e hijos, un malestar entre hermanas, etc. Y es ese nexo entre la vida común y el mundo fantástico lo que consigue que las historias de Tuttle sobresalgan del terror ordinario. El problema es que ese "minimalismo" hace que pocos de sus relatos lleguen a perturbarnos, o a impactarnos como puedan hacerlo un cuento de Anna Starobinets o de Karin Tidbeck, por poner dos ejemplos de escritoras que he leído recientemente y que además han sido publicadas por la misma editorial. Bienes compartidos y Volando a Bizancio, quizás sean los relatos menos convencionales y mas alejados del terror. El resto de los relatos tienen mucho en común y tras leerlos uno tiene la sensación de haberse metido en la pesadilla de otra persona y no saber muy bien si lo ocurrido es real o imaginado. De entre estos destacaría La otra madre, La memoria de la madera y El nido.
 
Hablando de la editorial, me ha sorprendido la cantidad de erratas y fallos de sintaxis que tiene el texto. Parece editado con prisa, como si se hubieran saltado las revisiones finales, algo que no recuerdo que sucediera en otros libros de Nevsky Prospects, de la cual siempre he pensado cuidaba todos los detalles. Una verdadera lástima, sobre todo porque no puede decirse que sea un libro barato.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Una de zombis

Melanie de M.R. Carey Algo tienen las historias post-apocalípticas que a todos nos atraen y fascinan. En ese sentido Melanie de M.R. Carey no es diferente y cumple con las expectativas. Supongo que todos nos sentimos identificados con la lucha por la supervivencia en un mundo hostil, y en el que vivir se reduce a encontrar alimentos, agua y a que no te maten. Debe ser un residuo que ha quedado en nuestra mente de cuando éramos cazadores. El problema de este tipo de relatos, y aún más cuando se trata de zombis, es que es difícil contar algo que no se haya dicho antes. Los protagonistas de Melanie (no sé por qué le han cambiado el título del inglés: The girl with all the gifts, algo así como la chica con todos los dones) son tópicos y los hemos visto en miles de películas: la científica sin escrúpulos, el duro militar que al final resulta que tiene sentimientos, la protagonista que actúa llevada por la culpabilidad... Otra cosa es Melanie, ella sola es la que logra que el libro merezca la pena ser leído. Hay algo en esa niña adorable, dominada por algo más fuerte que ella, que me conmueve. Y es que todos somos un poco como Melanie, conscientes muchas veces de que hacemos cosas que no debemos y que, sin embargo, por mucho que luchemos contra nosotros mismos, no podemos evitar hacer.
 
La prosa de M. R. Carey es sencilla y cumple con su cometido, aunque a veces al autor se le cruzan los cables y escribe cosas como esta: "Los recuerdos despiertan en su mente y la inundan de irreales yuxtaposiciones. Casas en las que aspiró en su día vivir pasan fugazmente por delante de sus ojos, achaparradas y oscuras como viudas en un cementerio español, esperando pacientes la resurrección".
 
Las modas suelen causar en mí un fuerte rechazo, tan irrefrenable como el deseo de morder de los zombis del libro al ver a un humano sano. Supongo que por esta razón cuando vi en las librerías que la novelita trataba de zombis no sólo la deseché de inmediato, sino que la olvidé por completo. Sólo cuando supe que había sido finalista del Arthur C. Clarke Award me interesé por ella. Es entretenida y la he leído a gusto, pero dentro de unos años pocos se acordarán de ella.

domingo, 2 de agosto de 2015

Una mirada difícil

Una edad dificilUna de las diferencias entre el género de ciencia-ficción y el de terror es que mientras el primero piensa que el universo puede ser explicado, el segundo mantiene que hay cosas que escapan al entendimiento humano. Los relatos de Una edad difícil de Anna Starobinets se decantan con toda seguridad por lo segundo. Le gusta a Starobinets inquietar, estremecer y aterrorizar aunque sin utilizar los elementos habituales de los cuentos de terror. Para lograrlo no duda en hurgar en lo más recóndito de nuestra alma y sacar a la luz nuestros miedos más ancestrales. En unas ocasiones lo logra más que en otras. Su estilo es sencillo, a veces incluso naif, no sé si lo hace a propósito o no, pero personalmente creo que queda bien ese contraste entre lo que cuenta y cómo lo cuenta. El relato que da título al libro es, sin duda, el mejor y el más elaborado. En él vuelve a dejar patente su obsesión por los insectos (como ya demostró en El Vivo), no obstante el núcleo del relato gira en torno a la adolescencia (Una edad difícil) y a los miedos de una madre ante unos hijos que a medida que crecen se hacen cada vez más extraños. Algunos de los relatos son meros esbozos (La Agencia, Vivos) y resultan menos satisfactorios por la falta de concreción y por dejar hilos de la trama sueltos. Me han gustado también Las reglas y Espero. El primero es un cuento que habla de los miedos infantiles con el que todos podemos sentirnos identificados. El segundo narra la locura de su protagonista a través de hechos cotidianos muy cercanos a cualquiera de nosotros.
Quizás me esperase más, no sé si por los comentarios leídos en internet o por la grata sorpresa que supuso para mí El Vivo. Aún así, y a pesar del precio del libro, merece la pena leerlo, por su extraña y original manera de ver el mundo.

jueves, 9 de julio de 2015

Grandes decepciones

Novelas que son clásicos de la ciencia ficción, que aparecen en muchas listas de las mejores novelas y que, sin embargo, a mí me han supuesto una gran decepción. Ésta será la primera entrada de una serie que aprovecharé para publicar cuando no tenga ninguna reseña de novela de ciencia-ficción reciente. Y es que cada vez me cuesta más encontrar en el mercado español novelas de ciencia ficción que me atraigan.

Dune

Dune (1965) de Frank Herbert
Un exceso de páginas para narrar lo que para mí son aburridas intrigas palaciegas. Los personajes son demasiado afectados y folletinescos y toda la historia está impregnada de un pseudo misticismo de cartón piedra. Como positivo destacar los gusanos de arena y la ecología del planeta con los Fremen como protagonistas, sin duda lo más interesante de la novela. No tuve ánimos para leer las continuaciones


Portada de "Mundo Anillo" de Larry Niven
Mundo Anillo (1970) de Larry Niven
Nunca he conseguido saber qué le encontraba la gente a esta intrascendente novela. He de decir en su defensa que la traducción que leí entonces de Martínez Roca tampoco ayudaba mucho. Recuerdo una trama infantil y una escritura torpe que en ningún momento consiguieron que la historia me enganchara. Ni siquiera el grandioso escenario logró fascinarme lo suficiente como para que me dejara sumergir por la trama. Más entretenidos son algunos de sus libros co-escritos con Jerry Pournelle como La paja en el ojo de Dios o Inferno.


Neuromante
Neuromante (1984) de William Gibson
La novela cyberpunk por antonomasia. La trama en su tiempo me pareció ridícula, creo que lo que se valoró entonces fue su estilismo, que se convirtió en moda. Su descripción del ciberspacio para alguien que ha trabajado en el mundo de la informática durante años resulta cuando menos extravagante. Quizás haya que verla más como una fantasía urbana a la que se ha querido disfrazar de ciencia ficción dotándola de toda la parafernalia de nuevos artilugios y neologismos. Así y todo sus vaqueros, sus yakuzas y sus cielos catódicos sólo lograron infundirme tedio. Tanto es así que no he vuelto a leer nada de Gibson.

sábado, 20 de junio de 2015

Greg Egan es muy duro

Luminoso de Greg EganGreg Egan es muy "hard" y en cada uno de los relatos de Luminoso se afana en demostrarlo. Viste sus historias con la parafernalia hard más recalcitrante haciendo que muchos de sus relatos resulten ilegibles. Lo curioso es que con frecuencia sus historias plantean problemas más próximos a la metafísica que a la ciencia. Estas ideas excitantes son las que al final hacen que sus relatos merezcan ser leídos y que tenga tantos seguidores. El peaje que hay que pagar para llegar hasta el final no es asumible para todos los públicos, pero como Egan es un tío duro nada de esto parece importarle.
Otros  autores, por ejemplo Asimov, denostado muchas veces por su estilo simple, cuando quiere ser hard sabe explicarse de manera más concisa y clara que Egan. Cojan sino el cuento Paté de foie y compruébenlo ustedes mismos. Los relatos de la ciencia ficción más arcaica solían abusar de las explicaciones científicas y cada uno de los artilugios que aparecían en ese futuro más o menos lejano era explicado con profusión. Greg Egan hace lo propio, aunque de una manera más moderna, describiendo cada gadget que aparece mediante un monólogo interior. Puede que estéticamente sea más resultón hacerlo así, pero no impide que deje de chirriarme y de agotarme. Es como si cada vez que utilizáramos el mando a distancia de la tele nos detuviéramos a pensar en cómo la señal generada por el resonador de cuarzo induce a un led a producir el rayo infrarrojo cuando lo realmente importante es que podemos manipular el televisor desde nuestro asiento. No creo que nadie busque protagonistas inolvidables en sus historias, pero al menos podía esforzarse en que no fuera siempre el mismo tío racionalista, escéptico y profundo conocedor de la mecánica cuántica y de la tecno-biología, que acaba hartando.

Otra pega es que a pesar de todas las explicaciones científicas muchos de sus relatos no resultan verosímiles. Por ejemplo me cuesta creer que el descubrimiento que se lleva a cabo en Eva Mitocondrial, tenga tanta influencia sobre la sociedad. La historia de Fuego plateado que comienza siendo muy interesante no me resulta convincente en su resolución. Me han gustado Motivos para ser feliz, a pesar de su cargante protagonista, por su originalidad y verosimilitud y Sueños de transición por su insólito acercamiento al momento de la muerte. En cambio La Inmersión de Planck puede tomarse como ejemplo del peor Egan: una historia irrelevante para demostrar sus vastos conocimientos sobre agujeros negros. Ininteligible.

Soy consciente de que con esta crítica los escasos lectores de este blog van a reducirse aún más, pero qué le voy hacer. Sois libres de entrar, de seguir leyendo a Greg Egan y de hacer lo que os venga en gana. Yo, por mi parte, después de todo lo dicho, también seguiré leyendo sus relatos. ¿Por qué? Porque a pesar de todos sus defectos tiene ideas brillantes y tengo la esperanza de que algún día logre crear un relato soberbio.

sábado, 6 de junio de 2015

El vivo me dejó muerto

El vivo de Anna StarobinetsLa primera parte de esta original distopía me ha parecido excelente. Las preocupaciones y angustias de Cero y del resto de los personajes de El Vivo de Anna Starobinets se convierten en las tuyas y saber qué destino les ha deparado la autora te empuja a seguir leyendo de manera compulsiva. Hacía tiempo que no conseguían sorprenderme de la manera en que lo ha hecho Starobinets. Con gran habilidad y sutileza, a través de los diferentes puntos de vista de los personajes, de conversaciones, grabaciones, interrogatorios, etc. y administrando muy bien la información, la autora rusa consigue que nos creamos ese futuro y que lo vivamos como si fuera real. Las analogías que realiza de esa sociedad con el de las termitas además de visuales resultan inquietantes (para Starobinets no somos tan diferentes). Las capas de pensamiento son un hallazgo. El uso que hace de las futuras redes sociales, lo que en la novela se conoce como Socio, para profundizar en los personajes es brillante. ¿Dónde está el pero que todos esperáis? La última parte, con esas poco acertadas referencias al cristianismo, no está a la altura del resto del libro. Por otro lado, sirviéndose de unos malos malísimos los acontecimientos se precipitan de forma descuidada, Starobinets avanza con brusquedad como si tuviera prisa por terminar la novela y finalmente deja sin explicar el origen de Cero.

En cualquier caso un libro original, muy distinto a la ciencia ficción que se publica normalmente, un libro que recomiendo con fervor. Una autora a la que seguiré leyendo y de la que intentaré conseguir Una edad difícil o La Glándula de Ícaro, que acaba de salir ahora mismo.