Blog ciencia-ficción

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Universo de pocos

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martes, 13 de febrero de 2018

"Borne" de Jeff Vandermeer


Borne de Jeff Vandermeer            Algo debe tener Jeff Vandermeer para que, a pesar de que ninguna de sus novelas me haya satisfecho, siempre acabe cayendo en sus redes. Supongo que se debe a que escribe bien y a que es un autor con ambición literaria, algo que no es tan frecuente dentro del género de la ciencia-ficción. Lo primero que leí de este autor norteamericano fue Veniss soterrada, una novela de la que apenas recuerdo nada a excepción de unos ridículos suricatos inteligentes y de que no me gustó. Cuando se publicó Southern Research habían pasado los suficientes años para que me olvidara del mal sabor de boca que me había dejado Veniss soterrada, además las grandes alabanzas recibidas por su entonces nueva obra me animaron a abordarla a pesar de mi alergia hacia las trilogías. El mayor problema de Southern Research es que creaba una expectación tan grande, como ocurría en la serie de televisión Perdidos, que era imposible encontrar un final acorde. Borne ni siquiera logra concitar esa expectación.

            En un mundo desolado, devastado por la Compañía y en el que las criaturas artificiales llamadas biotecs campan a sus anchas viven Rachel y Wick. Se consideran afortunados porque cuentan con un refugio mucho mejor que los demás. Wick se dedica a fabricar nuevos biotecs o mutaciones con los que poder traficar y defender la casa. Rachel es una recolectora y su labor consiste en proporcionar a su pareja el material que necesita para su trabajo. Deambula por lo que queda de la ruinosa ciudad sorteando numerosos peligros con el objetivo de recuperar restos que piensa que pueden serles útiles. En una de esas exploraciones encuentra a Borne. En un primer momento es una criatura del tamaño de un puño que recuerda a una anémona. A partir de entonces Rachel se dedica a criar y educar a Borne a espaldas de Wick.

            Así resumida la trama puede tener cierto interés y tras leer las primeras páginas uno puede llegar a pensar que la historia va a depararnos excitantes sorpresas, pero el problema es que no hay mucho más, y lo que hay resulta disparatado si no completamente grotesco; empezando por Mord, un oso gigante que puede volar y su ejército de ositos asesinos. Tengo la impresión de que Vandermeer ha querido convertir un cuento infantil con osos y una criatura que parece surgida  de una película de dibujos animados y de la que hablaré después, en una historia “weird” para adultos. Como ya ocurriera en la trilogía  Southern Research, Vandermeer está más interesado en la ambientación, en la creación de un paisaje insólito o incluso de una ecología que en el propio argumento. Mientras que el mundo que nos mostraba en su obra anterior poseía cierta fascinación, en Borne carece del menor interés.

            Como protagonista de una obra de Pixar, Borne tendría su gracia, pero en una obra de ciencia-ficción con cierta ambición resulta infantil y poco verosímil. Hay escenas que parecen sacadas de los dibujos animados. La facilidad con la que Borne cambia de forma según su estado de ánimo, la forma en que sus ojos revolotean por la superficie de la criatura..., todo eso estoy convencido de haberlo visto antes. En concreto hay una escena en que Borne despliega el auricular de un teléfono que estoy seguro de haber visto (o algo parecido) en una producción de la Warner Bross.

            Al igual que sucedía en Southern Research Vandermeer acaba sin resolver los interrogantes que plantea y termina la historia sin explicar prácticamente nada. Lo peor de todo es que una vez que Borne crece, sus diálogos con Rachel, lo único que me atraía del libro, dejan de tener lugar y la novela se hace cada vez más aburrida. También se vuelve aburrida porque los personajes dejan de interesarme, la trama es cada vez más disparatada y no se atisba solución. La conclusión llega de golpe y con una facilidad que nos hace preguntarnos si era necesario esperar tanto. Dicen que nunca hay que decir nunca jamás, pues, creo que yo voy a hacerlo con Vandermeer.

jueves, 21 de mayo de 2015

Aceptación: qué remedio nos queda

Aceptación de Jeff Vandermeer El título de esta tercera parte de Jeff Vandermeer debería ser Decepción en lugar de Aceptación. No empezaría por la letra "A" como los demás libros, pero es que quizás deberíamos cambiar el resto de los títulos de la trilogía. El primero podría ser Desconfianza, en lugar de Aniquilación, el segundo Desgana en vez de Autoridad. Son los sentimientos que me quedan después de su lectura. ¿Eran necesarios tres libros para contar esta historia? Ya desde los primeros capítulos del libro me cuesta avanzar en su lectura. El autor opta por alternar el punto de vista en cada capítulo: el farero, Control, Pájaro fantasma (la bióloga que regresó del Área X) y la directora de la agencia Southern Reach. La acción avanza en cada uno de ellos de manera que al final confluye en el esperado final. Las idea no sería mala si hubiera algo que contar, pero da la impresión de que el autor se sirve de ello para posponer las explicaciones y ralentizar aún más la acción. Uno termina por cansarse de tantas garzas, chochines y zarapitos. Estamos en el tercer libro de la trilogía y todavía nos sabemos qué puñetas pasa en la dichosa Área X: hay una torre extraña, unos monstruitos y una misteriosa inscripción; todo esto ya se nos había presentado en la primera parte. Y yo quiero saber qué objetivo tiene todo esto. Sin embargo, Vandermeer se empeña una y otra vez en hastiarnos con descripciones coloridas de nutrias, cardos y búhos y de la psique de los antipáticos personajes. ¿Es que existe una relación entre una cosa y la otra? Debo reconocer que no tengo muy claro lo que pretendía Vandermeer con esta obra, aparte de confundirnos y aburrirnos a partes iguales.
COMIENZO SPOILER
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Aquí va mi interpretación. Cada uno de los personajes, tras entrar en el Área X, se transforma en otro ser que los representa o simboliza mucho mejor que su original. Así la bióloga se convierte en una bestia marina, su marido en un búho y el farero en una criatura obsesionada por la culpa y el pecado. Los que regresan del Área X parecen burdas copias sin alma.
FIN SPOILER
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Planteada de otra forma y con muchísimas menos páginas Vandermeer podría haber escrito una hermosa novela.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Demasiada Autoridad

Autoridad de Jeff Vandermeer Por desgracia, esta segunda parte de la trilogía no cuenta con dos importantes aciertos de la primera: brevedad y legibilidad.  Autoridad de Jeff Vandermeer en lugar de centrarse en el Área X, que era lo que todos los lectores de la primera parte esperábamos con moderado interés, se desarrolla ahora en las oficinas de la agencia Southern Reach.

El protagonista, conocido como Control y con un importante historial de fracasos, ha sido nombrado director de la mencionada agencia de investigación. La trama gira una y otra vez hasta el hartazgo en torno a unos personajes que en lugar de intentar resolver las incógnitas suscitadas en el Área X se hacen la vida imposible. El pasado del protagonista, su madre y su abuelo, que pertenecen al servicio secreto, acaban por enredar aún más la historia y relegar la explicación de los misterios planteados en la primera parte. Excepto algún momento interesante protagonizado por uno de los personajes más conseguidos Whitby, el libro se hace pesado y pastoso como las pilas de compost en las que se han convertido los archivos de la anterior directora y que el protagonista se ve obligado a estudiar.
 Le sobran muchas páginas al libro, y yo, como lector, hubiera preferido que en lugar de perderse en el kafkiano fracaso de la agencia Southern Reach, Vandermeer no hubiera esperado hasta el final del libro para regalarme un caramelo. Un dulce que se hace esperar demasiado pero que consigue que me compre el último libro de la trilogía: Aceptación.

viernes, 24 de abril de 2015

Van una psicóloga, una topóloga, una antropóloga y una bióloga..

Aniquilación de Jeff Vandermeer Aniquilación de Jeff Vandermeer nos sitúa desde las primeras páginas en uno de los escenarios más atractivos y misteriosos que puedan imaginarse: el Área X. Un lugar extraño y letal que pudo originarse en una catástrofe medioambiental y que la empresa Southern Reach desea explorar.

Sabemos desde el comienzo que ha habido otras expediciones que se han internado en el Área X y que han fracasado. En este primer libro se narra lo que ocurre en la décimo segunda misión y yo, como lector, me froto las manos esperando un relato lleno de maravillas y de intriga. Y lo cierto es que en cada página nos topamos con un nuevo misterio: túneles que no son lo que parecen, un tenebroso faro, criaturas extrañas, monstruos surgidos de la peor pesadilla de Lovecraft, personajes que se comportan de manera extraña empezando por la protagonista, hipnotismo etc., un cóctel atrayente y explosivo, utilizando, eso sí, ingredientes un tanto tópicos, que no acaban por conseguir el efecto deseado. La historia, que en ocasiones me hace añorar La Piel fría de Albert Sánchez Piñol, no logra emocionarme ni intrigarme la mitad que aquella. Por un lado los irritantes y titubeantes personajes no ayudan a conectar con la historia, por otro la acumulación de misterios me hacen desconfiar de que el autor pueda darles una explicación plausible que no sea del tipo todo es un sueño o todo ocurre en mi imaginación. En cualquier caso puede que el problema sea mío por ser demasiado suspicaz, quizás esté equivocado y Vandermeer lo tenga todo perfectamente atado.

La novela al menos es breve y se lee con facilidad. Esperemos a la segunda entrega.